viernes, 20 de marzo de 2015

Una invitación a romper la 'omertà'


Estreno de 'Corrupción: el organismo nocivo', financiado por 451 donantes.


Fernando Urruticoechea ha trabajado en numerosos consistorios. Es interventor, quien supervisa si las contrataciones y el gasto de dinero público se ajustan a la ley, un eslabón frágil en la renqueante cadena de control de la Administración. Y lo evidencia con un tipo de soborno que no deja de ser de libro: «Siempre que llego a un ayuntamiento, empiezo a recibir botellas de vino». En alguna ocasión ha pagado para devolver el obsequio al remitente que pretendía ser favorecido.


A Urruticoechea se le quiebra la voz al dolerse por no haber olisqueado antes una perversión de sus superiores. Su compromiso es minucioso y severo con él mismo porque, en realidad, sus informes han servido para enjuiciar irregularidades. Es uno de los testimonios de Corrupción: el organismo nocivo, un documental que se estrena este viernes en el cine Girona de Barcelona y se ha sufragado con algo más de 20.000 euros aportados por 451 donantes.


Antes de llegar a las salas, no ha sido poco el esfuerzo de los directores, Albert Sanfeliu y Teresa Soler, para ajustar los costes y no abandonar un proyecto que califican de «pedagógico», con el que encomian a quienes se han enfrentado a ser depurados de una institución por señalar su podredumbre.


«Hablamos de la corrupción de proximidad», comenta Sanfeliu, «la ciudadanía percibe un exceso de información sobre Bárcenas y miles de cifras que no sabe cómo abordar, pero hay herramientas potentes para encarar al problema». Para el director, la respuesta pasa por que la sociedad «se active» y menciona los observatorios ciudadanos que han brotado para desmenuzar en qué consumen las alcaldías el dinero de los vecinos.


«Queremos hacer concienciar de que, como se dice en el documental, no hay que ser un héroe para denunciar la corrupción. Es de sentido común y cada vez se hace más», resalta Sanfeliu, que pretende que la película propicie el debate y aliente el activismo contra un mal que se cita entre las mayores preocupaciones. Además de las seis proyecciones programadas en Barcelona, se difundirá en abril en Girona, Reus, Santa Perpètua y Madrid.


En el filme, se alude a los casos Palau y Pretoria. Sin embargo, la intención no es relatar investigaciones mediáticas, sino ojear la estulticia y la crueldad que aflora cuando se perpetúa la omertà y, sobre todo, predicar con el ejemplo de los protagonistas. Combinadas con expertos como la catedrática Victoria Camps o el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo, las vivencias de Itziar González (la ex concejal de Barcelona que se negó a facilitar la operación del hotel del Palau de la Música), Albert Gadea y Maite Carol (el ex directivo y la ex interventora de Santa Coloma de Gramenet que colaboraron con la Guardia Civil en el caso Pretoria) o Carlos Martínez (inspector que informó de fraudes en las subvenciones de cursos para parados en Cataluña) hilvanan un tratado de las malas artes. Desde el urbanismo regado con comisiones a los agujeros en la financiación de los partidos, del desamparo de quien descubre las cartas ocultas del juego a la falta de transparencia real en los gobiernos. «Es importante que un espectador, sea de un pueblo u otro, se diga que, si eso mismo pasa en su municipio, se debe denunciar», concluye Sanfeliu.


Fuente: El Mundo







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